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Escena
1: la clienta
ingresa a la librería y pide una fotocopia del documento. Es atendida con
mucho afecto y predisposición por el dueño, y mientras realiza el
pedido, conversa con la señora. Le informa acerca de los horarios en que
abre su comercio, y se pone a su disposición para lo que ella necesite,
al reconocerla, además, como nueva en el barrio.
Pero de pronto…. La
clienta considera como poco legible la fotocopia…y se esfuma la
cordialidad inicial.
Que el original es malo…que
no se puede hacer nada mejor… que etc., etc., y con un tono muy poco
parecido a la afabilidad del comienzo. El rostro de la futura ex clienta
lo dice todo.

Escena
2: el cliente
solicita un articulo. Se muestra con ciertas dudas ante la presentación
del producto…será o no lo que su hijo necesita…? Piensa, sin decirlo
Ante la duda, el dueño del
local explica que puede ofrecer la misma función con un producto de mucho
menor valor, intentando así resolver la duda, y hace una demostración.
Como era de esperar, el
cliente, con su duda a cuestas, se retira…

Escena
3: la clienta
ingresa al comercio y solicita un articulo que le permita borrar tinta.
Pero desconoce el nombre exacto de la función del producto.
"Ud. lo que quiere es
"tal" articulo, afirma el dueño.
Como es obvio, la clienta
no puede confirmarlo, pero trata de explicar lo que necesita. Se repite el
mismo dialogo, hasta que finalmente el dueño confirma que eso que la
señora dice que busca, lo tendrá que buscar en otro lado.
Y mientras ella esta
saliendo, le dice a su empleada: "cuando preguntan así por un
articulo, directamente les digo que no lo tengo, y que vayan a otro lado,
me tienen podrido"

Estas son algunas de las
situaciones, de las muchas que puedo plantear por haber sido testigo de
ellas, como consumidor o como vendedor. Son ejemplos tomados de ciertos
rubros, pero aplicables a muchos otros. Y que son vividos a diario por los
comercios minoristas. En estos casos, son situaciones que se han dado en
librerías y comercios dedicados a la venta de regalos.
Y se podría ampliar con
escenas que se desarrollan en los dedicados a ropa, calzados,
inmobiliarias, bares, etc.
El objetivo de este trabajo
es señalar algunas de las conductas comerciales que llevan a la perdida
de ganancias o desaparición del comercio minorista.
Errores que están mas
allá de circunstancias socio económicas comunes a todos. Y que su
modificación permitiría una mejora en la situación comercial.
Por eso también haré mis
sugerencias para afrontar los momentos actuales.
Porque con los esquemas
mentales y comerciales con que se maneja en la actualidad el negocio
minorista, solo le queda soñar con las épocas doradas del pasado…como
ellos dicen!
El comercio minorista ha
sido y es amenazado por diferentes factores, algunos mas conocidos que
otros.
Y en general se hizo mas
hincapié en los factores externos que en los internos para explicar los
problemas que enfrentan.
-
Los
Supermercados : La presencia del
supermercado, los shopping y los paseos compras, se constituyo en un
problema grave para los comercios a la calle, acostumbrados a trabajar
con los vecinos, con buenos márgenes.
La compra en el super no
solo se dio con motivo de precios más bajos, sino con la idea de
"ir de compras", lo cual significa ir de paseo. Un paseo que a
la larga termina siendo mas caro que la compra unitaria en el comercio
tradicional…pero claro, no se puede luchar contra el posicionamiento
ya instalado de comprar barato.
Todo esto significo que
el supermercadismo se constituyo en una fabulosa aspiradora de los
recursos que antes iban a los bolsillos del comercio minorista.
Con lo cual, estos
pasaron a ocupar el lugar de la compra ocasional, el faltante, la
reposición.
-
El surgimiento del
rubro conocido como "todo por dos Pesos" implican un nuevo
ataque a las posibilidades del comercio tradicional.
En un mismo lugar se podía obtener muchos y diversos artículos, por
precios bajos, y en un mismo lugar. Y a diferencia del hipermercado, el
negocio de todo por dos pesos se instalaba en el corazón del barrio,
sea el que fuera. Con lo cual, en épocas de crisis y recesión, se
constituían en una respuesta eficaz. Diferentes rubros, como regalos,
bazar, librería, ferretería, ropa, calzado, podían obtenerse con
precios hasta el momento desconocidos por lo bajos. Y había dos cosas
que se demostraban: por un lado, que la idea de la calidad y durabilidad
de un articulo podían quedar entre paréntesis ante un precio menor, en
épocas de recesión e incertidumbre económica, dos factores diferentes
entre sí. Y por otro lado, se hacia evidente que la calidad es un
concepto absolutamente relativo y ajustado a un momento socio económico
y también cultural. Claro que, con el paso del tiempo, este rubro
floreció, y unos imitaron a otros, y padecieron, como era de esperar,
lo que el resto de los comercios minoristas.
-
Muchos productos
comenzaron a llegar a los negocios con el precio marcado, y
este factor trajo varias consecuencias: por un lado, quito capacidad de
decisión y autonomía. Por otro lado, significo una perdida de margen
de ganancias. Y si bien muchos artículos no traen puesto el precio de
venta al publico, la crisis y la recesión llevaron a que estos tengan
precios máximos implícitos en la mente de los consumidores, con lo
cual no podían ser superados por los dueños de los comercios.
En otras palabras, el
poder de negociación sobre los precios, quedaba esencialmente en manos
de proveedores y compradores, dejando muy poco margen de maniobra a los
comercios.
-
El aumento en los
costos fijos, en sus diferentes niveles. Y la imposibilidad de lograr
negociaciones satisfactorias para la disminución de los mismos. Con
lo cual, la conjunción de ambos factores, la baja en la venta, y la
suba en los costos fijos, resultaron una mezcla muy poco feliz para
los comercios.
Los factores hasta aquí
enunciados representan, de alguna manera, como los escenarios externos
resultaron y resultan amenazantes para los comercios minoristas. Son
también los factores mas conocidos, los mas expuestos por ellos como
motivo de sus desgracias, como explicación y sustento de sus quejas.
Pero a mi entender, junto
con estos factores, y tan importantes como ellos, hay otra serie de
elementos a ser considerados, y que influyen de manera considerable en la
merma de la facturacion y rentabilidad.
Ante todo un elemento
central, a mi modo de entender.
Para desarrollar un
comercio, continuar uno existente o iniciar uno nuevo, ya sea por deseo
propio, o porque se recibió un dinero, y se considera lo único por hacer
el hecho de instalar un comercio, se creía innecesario poseer alguna
clase de formación y entrenamiento.
O sea: para ser plomero,
mecánico, abogado, o cualquier oficio es aceptado que hay que realizar
alguna clase de estudio, practica y actualización.
Pero parece ser que para
poner un negocio solo hace falta un poco de plata y algo de picardía, un
poco de lectura de algún articulo de actualidad, sentido común...y todo
listo!
Si a eso le agregamos que
el amor propio hace creer al comerciante que por ser él las cosas van a
ir mejor que a otro...
Estas creencias,
equivocadas, son el comienzo de un fracaso.
Quién puede imaginar que
desarrollarse en la venta no requiere formación, entrenamiento, capacidad
para vender mas y mejor, actualización, conocimientos de marketing y
promoción, capacidad para negociar mejor?
Claro, alguien podría
objetar que todo esto cuesta plata... y cuanta plata cuesta entrar en un
negocio, o comprar un fondo de comercio con el único dinero que se posee,
sin los conocimientos mínimos, que permitirían tomar los recaudos
básicos?
Veamos:
-
En el primer caso del
comienzo, vemos un comerciante muy preocupado por captar un posible
vecino nuevo en el barrio, mostrándose amable y generoso, para ser
elegido por sobre otro comerciante del barrio, y que así el cliente
asista con frecuencia y compre. El comerciante parte de la premisa,
producto de la intuición, la necesidad y alguna lectura o algo que
escucho sobre el tema, acerca de la importancia en la calidad de
atención, o que el cliente siempre tiene razón, o alguna otra famosa
frase que andan circulando por ahí. Con lo cual pone en practica, en
ese encuentro con el cliente, estas premisas. Que para él, pueden
significar un nuevo ingreso, que se sumara a otros porque esa persona
podría traer a otra, y a otra, etc...
Pero de pronto... ante la
primer objeción, y en este caso, con razón para el cliente, toda la
teoría se derrumba, y el comerciante se ve preso de su ansiedad y se
siente herido en su amor propio... sin ninguna razón de su parte!
Y esto que significa?
Cómo es posible que el comerciante este dispuesto, involuntariamente, a
echar por tierra un posible ingreso, un posible nuevo cliente y sus
posibles recomendaciones?
Como si poner un comercio
y dedicarse a la venta, como dije antes, no requiriera de habilidad
alguna: como ser, el manejo de las objeciones, la negociación, el
conocimiento de las necesidades del cliente, como ponerse en el lugar
del otro, los requerimientos de tiempo y paciencia en el trato.
-
Y además otro elemento
importante: se hace evidente, que una cosa es la declamación acerca de
la calidad de atención al cliente, la necesidad de tener una
orientación clara hacia él, y otra es la internalización real de
estos conceptos. Dicho de otro modo: mientras uno no tenga
verdaderamente incorporados como una creencia interna el hecho del
cuidado del cliente, en un sentido amplio y profundo, actuara solo con
la apariencia de importarle la otra persona, pero ante él mas mínimo
inconveniente mostrara su verdadero sentimiento: le importa mas su amor
propio y su idea de cómo son las cosas, aun cuando se equivoque.
La incapacidad para
manejar el proceso de la venta, de negociar mejor, de conocer las
necesidades del comprador, de manejar mejor los tiempos y la propia
ansiedad, de comprender mas los errores en los que se puede incurrir y
como evitarlos, de anticiparse a las objeciones del cliente hacen perder
ventas y clientes.
Y la recesión no esta
para darnos esos lujos!
-
Hace poco hablaba con un
cliente y este me relataba como era posible que un grupo de compradores
asiduos había dejado de comprarle y frecuentaba ahora otro local. No
podía encontrar el motivo, no entendía, y además, por supuesto,
estaba enojado con ellos.
Y yo pensaba en algo que
me parecía obvio: porque no intentaba averiguar, de un modo cuidadoso,
que había pasado? Inclusive solicitando a los ex clientes si podían
ayudarlo a saber en que se había equivocado, para de esta forma no
repetir el mismo error. Se lo sugerí, y por supuesto no lo hizo! Pero
era su oportunidad para aprender sobre sí mismo y sobre su clientela.
Porque cuando uno dejo de comprar, arrastro a unos cuantos.
Claro que es más fácil
echarle la culpa a la recesión que pensarse a uno mismo vendiendo y en
como mejorar el propio negocio, dentro de las posibilidades.
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En el segundo ejemplo
surge otro tema central para las épocas que vivimos, y que se
mantendrá por mucho tiempo: la creencia de que lo único que funciona,
como motivador de compra, como única variable para tomar una decisión,
es el precio. Y por supuesto, un precio bajo. Pero la situación
económica ha transformado al manejo del precio en una trampa de la que
es imposible salir.
Ante todo: acaso la
clienta había solicitado algo mas barato? Porque adelantarse y ofrecer
algo de un precio mas bajo, si este no era el caso? Y si lo fuera,
porque no esperar?
La idea de bajar los
precios como fuente para obtener nuevos clientes e ingresos resulta una
falacia, en las actuales circunstancias. Con lo cual, lo único que se
obtiene es un achicamiento de los márgenes, o sea de las ganancias, y
de esta manera, una mayor imposibilidad de absorber los costos fijos,
que por otro lado aumentan.
De nuevo, la falta de
conocimiento e información le juega en contra al comerciante. hay dos
maneras, por lo menos, de aumentar los ingresos:
-
Una mayor diferencia
entre costo y precio de venta.
-
Un aumento en el monto de cada tiket. O
sea, lograr que cada cliente gaste más.
Pero si de pronto,
achicamos los márgenes, y a su vez, bajamos el monto que gasta cada
persona, no hay manera de sostener un comercio, cualquiera sea.
Claro, se podrá decir
que no se puede hacer otra cosa, que las reglas de juego, que la
competencia...
Pero no es del todo así:
por eso cito el ejemplo: porque el comerciante ofrece automáticamente
él articulo de precio bajo, acaso no puede intentar con el de mayor
valor? Con argumentos razonables y lógicos. Algunos dirán que no, pero
alguno aceptara, y si esa es la actitud durante toda la jornada, se
notaran las diferencias. Ni que hablar de haber desarrollado mucho mas
el oficio de vendedor, que de despachante.
El ser humano, en todas
sus actividades y relaciones, no se maneja en sus comportamientos por
una sola variable o motivación. Y a eso agreguemos que sus decisiones
tienen algo de racional, y algo de irracional. Con lo cual, creer que
los gastos solo se deciden por si algo tiene un bajo precio es
desconocer los móviles globales de la conducta humana.
Se podría hablar de
cuales son los productos y servicios que puede ofrecer un comercio
minorista, los limites de lo que se puede comprar y vender, como se
responde cuando alguien solicita algo y no se tiene lo especifico que
solicita. Pero voy a resaltar otro aspecto: como reacciona un
comerciante ante lo que él vislumbra como imposibilidad de concretar
una venta.
Hace tiempo, en ocasión
de una refacción en mi casa, tuve que ir circunstancialmente a comprar
un articulo especifico a un comercio dedicado a la venta de sanitarios.
lo que yo pedí parecía no encontrarlo el dueño del negocio, de por
sí, un comercio de muchos años en el rubro. De pronto, ante la
evidencia de que me iría sin levar nada, el comerciante dijo
espontáneamente: "pero no se puede ir de acá sin comprar
nada". Lo dijo para sí, pero fue audible.
Y esto es lo que quiero
recalcar: además de conocer un rubro en particular para dedicarse a
el(cosa que ni siquiera muchos conocen), hay que tener oficio de
vendedor, una actitud activa, intentar que el cliente no se vaya con las
manos vacías, encontrar alguna clase de solución. En palabras simples:
que algo del dinero del cliente pase a nuestros bolsillos.
Tener, entre otras cosas,
una alta predisposición a resolver problemas, negociar, y manejar la
situación de venta.
Para finalizar, quiero
destacar algunos elementos que los comercios minoristas no utilizan como
herramientas para vender, no solo porque crean mas o menos de su
efectividad, si no porque consideran que las acciones de marketing solo
están reservadas a las grandes empresas por sus altos costos, lo cual
es en gran parte una falsedad.
Marketing directo:
algunos elementos que este aporta son muy importantes. Todo lo referente
a la construcción de una base de datos de la clientela existente, y el
desarrollo de promociones y ofertas según las recomendaciones de este
tipo de estrategia comercial. El objetivo es simple: captar y retener la
clientela, crear un mínimo de fidelidad, generar mayores ventas por la
vía de venderle mas a los mismos clientes existentes: o sea, aumentar
la facturacion por persona.
Las consecuencias en el
desarrollo de estos aspectos se evidencia en el siguiente hecho: muchas
veces los comerciantes se quejan con dolor porque al abrirse un comercio
del mismo rubro a metros de ellos, con rapidez sus clientes pueden
abandonarlos, y ellos no se lo pueden explicar... pero: que han hecho
para retenerlos, mantener un vinculo con ellos en el tiempo, que a sus
clientes no les sea fácil y simple ir a comprar a otro lugar?
Por supuesto que nada
asegura la permanencia de los clientes, y menos en estas épocas, donde
pareciera que la fidelidad solo dependiera del precio mas bajo(lo cual
es falso, como dijimos). Pero la inacción es el peor de los remedios!
Promociones:
Toda
política de ofertas y promociones periódicas genera mayor afluencia de
publico, y por lo tanto oportunidades de facturacion.
Pensemos en la política
de los productos de consumo masivo: que es lo que nos proponen con sus
publicidades y ofertas en la actualidad?
Sus ofertas incluyen dos
variables: por un lado, desarrollan un vinculo, una interacción con los
clientes: lo invitan a alguna clase de juego: si junta tantas tapitas...
si forma tal palabra... si envía esto por correo... son todas opciones
que hacen participar al consumidor, lo sacan de una actitud pasiva, le
hacen creer que a la empresa le importa como persona, mas allá del
hecho de que compre el producto... pero mas vale que lo compre!!!
Por otro lado, las
promociones le ofrecen al comprador que lleve con el producto "mas
por menos": por el mismo precio, llevamos un cuarto litro mas de
algo, o un articulo diferente por la misma plata. Juegan con un factor
psicologico importante en estas épocas de recesión aguda: nuestra
plata rinde mas que antes, llevamos mas por el mismo dinero.
Todas las ofertas,
promociones y sorteos que podamos hacer, y que a su vez amplíen nuestra
base de datos y clientela, aumentaran las oportunidades para mejorar la
facturacion, nos dejaran en mejor posición para el momento en que un
competidor se instale, y nos darán un mayor valor comercial. De tal
forma de no dejarnos solo a merced de la variable de un precio bajo como
motivo de compra.
-
¿Que es lo que impide a
los comercios minoristas desarrollar, en sus propios niveles, estas
alternativas?
-
¿Que los lleva a creer que
esto no es parte de su trabajo?
-
¿Porque piensan que lo
suyo consiste en abrir la cortina o la puerta, y ubicarse detrás de
algún mostrador?
-
¿Solo se trata de comprar
mercadería apropiada y colocarla?
Por ultimo, algo referido
a este tema.
Nuestra sociedad de
consumo, requiere de manera permanente de lo novedoso, lo distinto. Los
clientes necesitan ver que tenemos siempre algo diferente.
Pero que quede claro el
concepto: necesitan VER,
o sea, creer, que nos renovamos. Mucho de lo
que hoy se consume pasa por ser nuevo, o tener algo de diferente, aunque
en realidad sea lo mismo.
Hace poco, cuando por
azar un comerciante coloco de otra manera un cartel que tenia en la
calle, entro un cliente existente y pregunto: así que tenias correo en
tu negocio? El dueño no lo podía entender, creía en el cliente lo
estaba cargando. Como podía ser que no lo supiera?
El concepto de lo
distinto y novedoso como modo de atraer y captar el consumo no implica
necesariamente la compra sistemática y permanente de nuevos artículos.
Se trata de la
presentación global del comercio y sus productos y servicios, de la
atención, de cómo son ubicados físicamente, ya sea en la vidriera, el
mostrador, y todo ámbito que se ofrezca para exhibir.
Estos son algunos de los
temas que quería señalar, y que más allá de las dificultades
económicas que nos atraviesan a todos, y las amenazas que debemos
soportar en lo comercial, por la realidad que nos toca vivir, requieren
de nuestra capacitación y habilidad para afrontar esta misma realidad
de la mejor manera posible, y aprovechar y generar las mejores
oportunidades, y hacer, por otro lado, mucho mas creativo y profesional
nuestro trabajo
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Nestor Fabián Rabinovich |
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Lic. en Psicología
- Prof.Adto
Cátedra: Marketing |
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e-mail: nestorfab@ciudad.com.ar |
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